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Polonia

Posted on 17 Enero, 2012 in Sin categoría by ACR Crew

Continuación del artículo Camino a Berlín

El tren a Wroclaw, Polonia, sale a las 09:45 y después de despedirme de las BunDem y DRS y con 4 cafés extras en el cuerpo salgo dirección a la Berlin Hbf. 6 horas más tarde y después de pensar que había perdido el billete y me tocaba pagar de nuevo, el tren llega a Polonia a -6 grados, donde ZLSelektah y Calou nos esperan para salir en dirección a Cieszin, donde Homeless nos espera para llevarnos a su club. Polonia me sorprende muchísimo, es de los pocos sitios en Europa que no está comido por la globalización que inunda la mayoría de países en estos tiempos, el contraste entre lo nuevo y lo viejo es impresionante. En un lado ves edificios de antes de la segunda guerra mundial, y por otro ves innovación en forma de arquitectura con cristales de colores y formas extrañas. El recuerdo de la guerra está muy patente en la mayoría de las calles. Hay una cosa que después de los 10 días aquí he aprendido, y es algo muy simple, donde no hay no hay. En Polonia han aprendido a vivir con lo que tienen, y eso es algo que deberíamos aprender. La tasa de desempleo desde el 2008 no ha subido apenas y ahora es de un 11%, contra un 22% en España. El cambio a Euro es frustrante, pero la mayoría de gente ha aprendido a vivir así y no se aspira a grandes idioteces creadas por el capitalismo.

En el primer bolo apenas vino gente que conocía el reggae, la gente dio forward porque había fiesta, pero querían bailar y eso era lo que importaba. En Polonia los dj’s son bien tratados, es frecuente que en medio de una fiesta venga alguien del público y te invite a una bebida por haber compartido algo contigo, muy curioso, la gente es muy abierta y hace mucho frio en la calle pero mucho fuego en el interior. En Cieszin tuve la ocasión de bailar un Skip To My Lu de Rep. Checa a Polonia justo en la frontera, la ciudad está dividida en dos partes, una en cada país, por lo que los chavales que viven en la parte Polaca suelen cruzar el puente que separa los dos países, no vigilado, para ir a la orilla checa a fumarse los canutos, donde las penas por tenencia son muchísimo menos estrictas que las Polacas, en las que por un porro puedes irte a pasar un par de días al calabozo, y quedar pendiente de un juicio.

Después de un par de días en Wroclaw y después de recoger a Korby de Skorea Sound, que venía para cubrir los shows durante los días que ningún selector de KH estaba disponible, nos dirigimos a Varsovia. Ahí nos recibía Pablo de Dancehall Masak-Rah, uno de los sounds más activos de Polonia desde los últimos tres años. Andando por la calle la mayoría de edificios son iguales, cuadrados, edificios típicos comunistas que contrastan con edificios nuevos y brillantes. El 95% de esta ciudad quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que todo se ve bastante nuevo. Nos alojamos en un hostal céntrico, Varsovia es la capital de Polonia y en su centro se alza el Palacio de Cultura y Ciencias, conocido como Palacio Joseph Stalin de la Cultura y la Ciencia y a escasos 200 metros de nuestro hostal. Después de pasear durante el día a una temperatura de unos 9 grados, en Polonia un Noviembre caliente, nos dirigimos al Club Mandala. En el país aún quedan clubs con zona de fumadores, y este es uno de ellos. Dancehall Masak-Rah son los anfitriones que durante 3 años han llenado los miércoles de dancehall en la ciudad. Son los locutores de un programa de radio que se hace todos los sábados relacionado con la música jamaicana con emisión nacional, y uno de sus MC’s, Junior Stress, es un reconocido cantante.

Nos sorprendieron las vibes de ese local, estaba lleno de dancers, tanto chicos como chicas, todo el mundo bailaba. Cuando sonaba un Signal Di Plane, todo el mundo moviendo los brazos, sonaba el Movements de RDX, toda la sala bailando la coreografía, era impresionante, y el momento que nos dejó con la boca abierta fue cuando a media sesión Dancehall Masak-Rah para la música para dejar salir a su selector, Driva, de detrás de la mesa, se pone en medio de la sala para enseñarnos como se hace el Diva Dance. Empieza a sonar la música y toda la sala empieza a agitar la manos siguiendo a los tres miembros del sound. Pull up tras pull up y forward tras forward, la noche fue una locura, el Cherry Vodka corría por las venas de todos los presentes (una bebida que el mismo sound había puesto de moda en la ciudad, y a media fiesta ya no quedaba en la barra) hasta altas horas de la mañana.

Como he comentado antes, en Polonia no se preocupan mucho de asfaltar o ampliar las autopistas, por lo que el viaje de Varsovia a Nysa se hace largo de nuevo, 300km se convierten en casi 9 horas de viaje porque por culpa de las las obras, los pasos a nivel con los trenes y los embotellamientos en medio de la carretera el trayecto suele hacerse a una media de 70km.

Nysa es una ciudad con unos 45.000 habitantes. Llegamos al Reggae Pub, un bar íntegramente dedicado al reggae, pero con poca gente en la ciudad a la que le guste. Apenas 20 personas se acercaron a vernos, aunque para nosotros fue una de las mejores noches al mezclar el recién conocido Cherry Vodka con una sorprendente botella de Henessy a 25€ de la mano de DjWar de Ready Fi War Sound.

Con la resaca en el cuerpo, algo que en Polonia se considera bueno porque significa que ya no vas borracho, nos metemos en el coche de nuevo para recorrer en casi dos horas 80 kilometros. Llegamos por fin a casa del hombre que se ha encargado de hacer cuadrar toda la locura polaca ZLSelektah y nos preparamos para la última fiesta.

En Wroclaw es donde se nota más el contraste en las calles, los edificios, tanto corres por una calle asfaltada hace dos días como por una sin tocar desde hace décadas, los edificios nuevos y los centros comerciales se alzan en medio de edificios totalmente comunistas, cuadrados, con anchas escaleras y amplios pasillos pero con pisos pequeños y a la vez totalmente nuevos. La zona en la que estamos se encuentra en el extremo suroeste de Wroclaw, una zona medianamente acomodada a unos 20 minutos del centro.

Después de pasar el día intentando recuperar nuestras almas después de una noche turbia, nos dirigimos al centro para pasear por la feria de navidad y probar el vino caliente que sirven aquí. Los que me conocéis sabréis que no soy amigo del alcohol, pero realmente este vino dulzón entra como una sopa en el cuerpo, y ayuda a mantener los 2 grados que nos rodean fuera de nuestras chaquetas. El rhythm and blues que sale de una de las esquinas proviene de la boca de un profesor que hace tres años pasó por Wroclaw a realizar una conferencia y, al quedarse prendido de la ciudad, decidió utilizar sus artes en su tiempo libre con un pequeño altavoz y un micrófono. Un día lo puedes ver dando una conferencia en cualquiera de las muchas universidades de Wroclaw y a la misma tarde cantando con cuatro trapos en la esquina de la plaza central de la ciudad.

A tan solo unos metros del artista en cuestión, se encuentra la entrada al Puzzle Club, algo parecido a un centro social con varias plantas dedicadas a funciones culturales. En el piso más alto está la sala que hospedará esta noche la fiesta de presentación del One Love Festival 2011, uno de los festivales Reggae Indoor con más afluencia de Europa. Las fiestas en Polonia suelen empezar a las nueve de la noche, y a las 12 ya tienes a todo el mundo dentro, las fiestas suelen alargarse hasta las 6,7 u 8 dependiendo de la cantidad de gente que se pueda mantener en pie a esas horas. Un detalle que cabe destacar es que en ninguna de las salas a las que fuimos, desde la más pequeña a la más grande, parecían de mal sonido, al contrario, un sonido cuidado al detalle que crearía las envidias de los más quisquillosos en Barcelona (entre los que me encuentro).

Con casi 300 personas en la sala, la fiesta ya comienza con Homeless a los platos encargándose de un Warm Up que más que calentar la noche, prende la mecha. La bomba la hace explotar ZLSelektah junto a Calou y al sound local Revolda Sound, mucha calidad. La actitud de Polonia ante el reggae me recuerda mucho a la Española, tantos años en la cola hace que el frikismo y la obsesión lleguen a altas cotas, y la gente sabe de lo que habla cuando va a una fiesta. Así como en Varsovia lo que corría por la fiesta era Dancehall para bailar inyectado en vena, en Wroclaw el público es más parecido al que ya conocemos. Suenan muchos forwards cuando Romain Virgo y Loyal Flames cabalgan sobre el riddim de Vikings, Tarrus y JBoog en el Major riddim o cuando nos desbocamos con el Palance. Apenas podía levantar las manos cuando el Palance marca el inicio del final, después de sonar el cover del Palance de King-Der para la Alliance y con algunos temas para acabar, devolvemos el control de los platos a ZLSelektah para que haga el cierre. Dos horas más tarde apenas quedan ojos abiertos en la sala, de los presentes solo 10 bailan, y el resto intenta aguantarse en pie en las sillas sin perder el norte. Una fiesta épica y difícil de igualar. Destrozados, sin apenas poder moverme por culpa de la espalda pero con una sonrisa en la boca, nos vamos a casa para saborear con tranquilidad la última noche de bolo.

Pero aun no ha acabado, el sol del sábado por la mañana se cuela entre las cortinas para acuchillar nuestros ojos recordándonos que antes de los dos días de descanso que nos quedan en Polonia tenemos una misión más, conseguir llegar al One Love Festival a tiempo de gozar con Etana, Alborosie, Pablo Moses, Dub Inc, Dancehall Masak-Rah o Pow Pow, o al menos de alguno de ellos.

Cuando llegamos a la entrada del festival descubrimos porque nos han hablado tan bien de él. Un pabellón para más de 15.000 personas nos espera con las puertas abiertas mientras los bajos del Main Stage hacen retumbar cada uno de sus rincones. Llegamos a tiempo de ver como Etana entona su I’m not Afraid mientras Dancehall Masak-Rah empieza a llenar la sala Sound system. Cuando Etana acaba y subimos para ver a Pablo y su crew, apenas hay espacio en la sala, ni Pow Pow consigue llenar tanto con su actuación. Algo digno de ver, cultura Polaca para polacos en forma de Dancehall, puro nervio, juego con el público… El massive diving es algo típico aquí, y más de 8.000 personas abarrotan el festival. Una vez más suenan el Driva Dance, Wipe Out y otros tantos que han hecho de la crew de Varsovia uno de los referentes nacionales.

Mientras, en el Main Stage, Alborosie entona sus primeros armónicos y empieza un show lleno de energía. Personalmente, nada nuevo en un Albo que al verlo una vez ya lo has visto todo.

Nos perdimos Pablo Moses, por cierto el único a que no había visto aun, y vimos a trozos Dub Inc. mientras en la zona Sound Damalistik nos dejaba un muy buen sabor de boca con su sesión para los pocos que quedaban en la sala sin ir a ver a Alborosie.

Finalmente llega la 01:30 y Pow Pow hace aparición en el escenario de la zona Sound system, Junior Carl y Ingo abarrotan de nuevo la sala (sin llegar al nivel de Dancehall Masak-Rah) y nos muestran su set característico. He podido ver a Pow Pow dos veces en Barcelona, una en Alemania en el aniversario de Deebuzz, otra en el Yaam Berlin, Rototom y esta vez en el One Love Festival. Cuando hablo con la gente siempre se comenta lo mismo, añaden algún tema nuevo en la sesión pero siempre se rigen por lo mismo. De echo, no estoy seguro ni siquiera de que añadan algún tema nuevo, tune tras tune podría hacer una lista de todo lo que pinchan y pincharan durante un tiempo. Empezando mostrando su colección de producciones, Blaze Riddim, y pasando por el Gentleman Runaway hasta llegar al Palance, Wipe Out, Gi Gi Winer. Cuando llegan al Palance la gente ya está dándolo todo, a pesar de haber visto su sesión más de 5 veces me sigue encantando cada vez que los veo, el show que dan es muy dinámico y se ponen al público en el bolsillo con extrema facilidad, Korby se sube a petición de Jr. Carl para enseñar a Polonia como se hace el Palance junto a Dub Inc. Más tarde y hablando con ellos me comentan que en Alemania tienen haters que les critican con dureza hacer la misma sesión una y otra vez pero que se le va a hacer, si el promotor que lo contrata sabe perfectamente lo que van a hacer, pagan, y ellos lo dan. El día que les dejen de pagar por hacer el show que hacen, cambiarán su show, easy.

Después de Pow Pow la espalda estaba volviéndome a recordar la fiesta del viernes, por lo que fuimos en búsqueda del taxi que, a base de negociar, nos llevara por menos de 50 slotis a casa donde, esta vez si, pudimos descansar por fin.

En los dos días que nos quedaron como días off hasta la salida de nuestro vuelo, tuvimos tiempo de ver la ciudad y comprar algunos recuerdos (más birra).

Big up a toda la gente que hizo posible este tour, en especial a Benny de DRS, ZLSelektah y Elyza por acogernos tan bien!